lunes 9 de noviembre de 2009

¿CON QUÉ SUEÑAS AHORA?

Hoy te vi cruzar el parque,
no te abandona tu aire despistado,
¿con qué sueñas ahora?

No queda nada de aquellos paisajes
que dejábamos de sobra,
tan sólo alguna de aquellas olas
que encerramos en papel
y que no tributaron su espuma.

Yo conservo aquel cuaderno
que intercambiábamos en el autobús,
cuando no creíamos en flores mudas.
Sabes que te juré
que nunca olvidaría aquel poema de octubre
que se nos fue de las manos.
¿Con qué sueñas ahora?

Yo sigo descalzo sobre el alambre,
caminando en círculos.
Sí, lo se,
ya me dijiste que eso es imposible,
pero es que ni siquiera recuerdo con claridad
de dónde vengo pero se que huyo.
¿Necesito saber más?

Se ha cumplido todo aquello que auguraste:
que la luna siempre avisa de los cambios
y el sol, a veces, desinfecta la tristeza,
que escuchamos canciones de amor
que parece nos han robado,
que en el fondo de un vaso no hay brújulas
y, sobre todo,
que los relojes ya no desangran impaciencia.
¿Quién nos iba a decir que llegaría tan pronto?
¿Con qué sueñas ahora?

Arranqué una hoja de aquel cuaderno
y la pegué en la pared de mi habitación.
Aquella en la que me escribiste una mentira
que me hiciste jurar,
al verme dudar, que creería:
que no somos perdedores, que somos ilusos.
Los perdedores buscan el empate,
los ilusos creemos en la victoria.
¿Con qué sueñas ahora?

lunes 2 de noviembre de 2009

LUCES DEL PUERTO

Luces del puerto,
¿cuántos amores habéis despedido
y cuántos sueños recibido?
¿Cuántas lágrimas calláis
y cuántas espaldas alumbráis?

Luces del puerto
que salváis la vida de aves perdidas
y de almas heridas.
Luces del puerto,
princesas cautivas que dais salvación
en la niebla que ahoga gargantas
con sus húmedas garras de desesperanza,
¡tantas cosas podríais contar!

Luces del puerto que nos vieron reencontrarnos.
Luces del puerto fueron unos ojos.
Aquella luz…

lunes 26 de octubre de 2009

CANTAR

Vuelven a cantar los pájaros
tanto tiempo callados, asustados,
retirados a lo más profundo de mi pecho,
ese bosque helado.
Y es por tus manos.

Vuelven a cantar los manantiales
que secó el fracaso
rindiendo pura vida,
refrescando cauces baldíos,
agrietados, piel cuarteada.
Y es por tus ojos.

Vuelven a cantar la olas
que daban vida a mi playa,
olas que retrocedieron
y se negaron a volver a mi arena ácida.
Y es por tu reír.

Vuelven a cantar mi risa, mis ojos,
mi alma y mis pasos.
Hasta el alba me es música.
Y es por tu despertar.

lunes 19 de octubre de 2009

ABRAZAR LAS OLAS

El corazón es una playa
a la que las olas no acuden,
hay que salir a buscarlas,
adentrarse en su océano,
a veces, sin hacer pie.

Esto me lo enseñaron los despistes,
las dudas
y los trenes que pasaron de largo en mi estación.
Si no abrazas las olas te pasan de largo,
te traspasan,
y no es seguro que retornen.

Sentarse en la arena a esperar
es dormirse en la estación.

martes 13 de octubre de 2009

EXISTO

No existo por mi mismo,
no soy carne.
Existo si piensas en mi.
Soy mis argumentos,
mis carencias,
mis búsquedas,
mis compromisos,
mi hogar.

Soy un muñeco,
un tren guiado
por los raíles de mi soñar
que no me dejan parar,
detenerme, rendirme,
conformarme con cualquier estación.
Estoy obligado.

Sueño y no me puedo rendir.
Soñar es ser y razón para seguir.
Existo por el impulso que me das,
el que sueño cada noche
cuando me inventas,
porque cuando me pides
me inventas,
cuando me inventas soy,

existo.

lunes 5 de octubre de 2009

EL AMOR

El amor es desear volver a casa,
además de oír, escuchar,
además de ver, mirar.

El amor es bastar un abrazo,
comprar flores un lunes cualquiera,
recordar sin calendario,
agenda ni horario,
adoptar otros sueños
y beber de otras fuentes.

No dar por supuesto que amas, decirlo.
No tener adjetivos ni adverbios para explicar
lo que tan adentro arde.
Sentir eternas las horas de ausencia
y como relámpagos las de presencia.

¿Por qué, a veces, las cosas más sencillas son tan complicadas?
EL amor es, sencillamente, desear volver a casa.

lunes 28 de septiembre de 2009

EL DESAMOR

El desamor es un recuerdo que no perece.
Permanece, rastro imborrable,
pasos que dejamos por doquier.
Las butacas del cine,
cada verso que compartimos
y cada mapa que trazamos,
los ángeles que nos guiaron
y los demonios que nos vencieron,
gigantes y molinos.
Aquellos portales y aquellos lunes
tras domingos de promesas e ilusiones.

Hablan los bancos del parque
y recuerdan lo que nos dijimos
con tantos silencios.
Todo está en el aire y en las postales
y escrito en los corazones que son papel.

En el olvido testarudo que no se resigna y siempre regresa
como un ave que cumple su ritual, su destino,
su instintiva esclavitud, su cíclico insistir.
Y vuelve, imborrable, maldito.
Es una campana de repicar tirano,
un rastreador implacable imposible de despistar.

Sólo hay una posibilidad:
Abel responde a Caín,
el amor mata al desamor.

lunes 21 de septiembre de 2009

SU MELODÍA (SARA II PARTE)

La banda sonora de su caminar era la melodía de su melancolía. Siempre a la sombra de su propia nube a la que confundía con protección. Nada a la improvisación. No quería comprender que es mejor soñar que mal enmendar frustraciones obstinadas para ir penando por el calendario sin altibajos, sin nubes ni soles, sin alma, pues la vio rendirse y no la socorrió. Le prohibió a su espejo devolverle sonrisas y decidió que cada año a venir serían 52 semanas de pasión y corona de espinas, escapando de cada ola que la luna le enviase. Prediqué en el desierto que es su corazón y me fajé en una batalla que estaba perdida. No crecen flores en el glaciar como no corre la brisa en el laberinto. Llegué pidiéndole que me susurrase algo más que la melodía de su melancolía y me fui diciéndole que se quedase con lo que nos negó, que yo ya gané al aprender lo que necesito.

Y allí volvió. A su bosque inanimado de árboles quemados, a su álbum de fotos que son crisantemos, a su cielo de nubes amoricidas, a su sótano de latidos cautivos, a su palpitar de campanario en funeral.

A la nada. A su melodía.

lunes 14 de septiembre de 2009

DÉJAME PREGUNTARTE

Déjame preguntarte cómo haremos conjugar
tu roto mirar y mi perenne llorar
superando nuestro pasado,
camposanto de fracasos,
y acertamos a inventar un bosque
con tus cenizas y mis añicos.
Navegando sin timón, a la deriva,
que es como mejor se sueña,
sin que nos den consejos,
que no puedo con eso,
para cuando encalle en el coral de tu colchón
y hagas el aliño con tu veneno
y mis sueños de niño.

Déjame preguntarte cómo vas a romper
mis escudos de hormigón armado
con mis penas y los palos que me han dado
y ese miedo que llevo dentro,
que hasta corroe los huesos,
sin bailarle el agua a este pobre corazón
enterrado bajo paladas de desamor,
doctorado en soledades
y en prospectar cada nube
que surca el techo de mi habitación.

Déjame preguntarte cómo vas a callar
a mis cicatrices que son memoria,
a ventilar este corazón desordenado y enmohecido,
a jugar mi partida,
pues se me acabaron las fichas
y los dados inciertos
cuando acabé achicando lágrimas
para que no se hunda la barca.

Déjame decirte que si tanto escollo
no desanima tu corazón,
puedes conseguir que el mío
llegue a quererte, si es preciso,
hasta morir exprimiendo tus labios
bajo la diaria lluvia de balas.

lunes 7 de septiembre de 2009

CERCA DEL SUELO

No soy un héroe,
búscame más cerca del suelo,
entre el acierto y el error,
entre la virtud y el pecado,
lo dulce y lo salado,
el desear y el temer.


No soy un héroe, no soy azul,
un hombre cualquiera,
solamente soy yo.

Soy todo lo que me ha pasado
y lo que quiero hacer por ti.
Virutas de sueños en las uñas,
jirones de besos en los labios,
la piel de mis pies en el camino,
de correr descalzo
-tantas ganas de partir que me olvidé los zapatos-

Intentando no hacer ruido,
silencioso como la nieve sobre el agua.
¿Has visto cómo caen los copos en el agua?
Envidiable fusión, metáfora del amor.

Mirando bajo las alfombras,
por si tengo algún sentir olvidado
de alguna noche acabada por el sol
que ciega los ojos fatigados
y dudando del portal.
¿Dónde están esos amores?

Ahora recuerdo que aquellos se los llevó
el agua de la ducha,
no pasaron de la piel, no eran del corazón.
Soy como una postal,
no oculto el mensaje ni el remite
pero me falta dirección.
Me queda una línea por escribir.